domingo, 16 de marzo de 2014
Con el tiempo todo el esfuerzo es reconcompensado
Me pregunto cuantas veces me he imaginado saludar a alguien y que lo primero que me diga es me encanta tu blog tu blog me ha hecho llorar.
Gracias por los que en aquellas primeras entradas confiaron en que esto seria grande a día de hoy solo tengo ganas de seguir escribiendo y no parar hasta quedarme sin teclas en el teclado que ya estén tan gastadas que no se vea ni lo que presiono con mis dedos...
Me acuerdo cuando ayer salude a esa persona que hacia tanto tiempo que no veía y me dijo que mi blog la había hecho llorar vi que esto era lo que yo imaginaba y que todo el sacrificio y todas las criticas me han hecho mas fuerte que el sufrimiento con el tiempo fue recompensado. Esto es un camino muy duro llegar a donde estoy llegando a esos rincones mas profundos dentro de el alma de la gente.
Gracias por todo ese apoyo he vuelto a escribir y esta vez no es para desahogarme esta vez no pienso parar por que esto me hace sentirme libre conmigo mismo a si que no os preocupeis que hay "besos de media noche" para rato
sábado, 8 de marzo de 2014
quizas no se nota en el instante
Cuando algo se rompe dentro de nosotros no se nota de forma inmediata. Puede doler, pero con los días se hace mucho peor. Cuando perdemos un amor nos decimos "Esto pasará... con el tiempo dejará de doler", pero la vida es muy sabia... y muy cruel, y nos hará recordar que a penas somos un grano de arena en este puto mundo.
Pasan los días y recordamos más, todos los momentos vividos, todo aquello que planeamos hacer y ahora nunca será posible... El camino a la recuperación es doloroso. Cada día seguimos preguntándonos qué será de aquella persona, recordamos todas las cosas que vivimos juntos. Es verdad que todo duele más, y el tiempo sólo hace lo suyo más allá de lo que quisiéramos.
El olvido no es fácil y el camino que debemos seguir siempre es doloroso. Es como... estar pagando penitencias, pero sin nuestro amor por aquella persona. No hay que tener miedo, porque ante todo, siempre queda la lealtad y esos principios básicos que estuvieron presentes en aquella época. No pensemos que con los días la pena se va, no es así, es como un proceso que se vive. Primero es la sorpresa de aquel final; Luego viene la rabia, la pena, la resignación, pero luego viene más pena aún. Hasta que un día nos levantamos y nos damos cuenta que solo le deseamos lo mejor, que asumimos que no podemos volver atrás. Y... aunque aún nos duele... pasa la bendita resignación y de allí en adelante, tratamos de no cometer los mismos errores que nos hicieron perder a aquella persona, seremos más cuidadosas... más serenas.
Somos humanos y por lo tanto, imperfectos. Solo debemos aprender a ser mejores personas, a dar lo mejor de nosotros mismos sin importar los resultados. Mas vale dar mucho y saber que lo has dado, a no dar y después quejarte de lo que te ha pasado.
Seamos felices y que nuestro corazón no albergue rencores, que la vida se encarga de todo aquello. Por eso... todo el mundo se merece una oportunidad.
Pasan los días y recordamos más, todos los momentos vividos, todo aquello que planeamos hacer y ahora nunca será posible... El camino a la recuperación es doloroso. Cada día seguimos preguntándonos qué será de aquella persona, recordamos todas las cosas que vivimos juntos. Es verdad que todo duele más, y el tiempo sólo hace lo suyo más allá de lo que quisiéramos.
El olvido no es fácil y el camino que debemos seguir siempre es doloroso. Es como... estar pagando penitencias, pero sin nuestro amor por aquella persona. No hay que tener miedo, porque ante todo, siempre queda la lealtad y esos principios básicos que estuvieron presentes en aquella época. No pensemos que con los días la pena se va, no es así, es como un proceso que se vive. Primero es la sorpresa de aquel final; Luego viene la rabia, la pena, la resignación, pero luego viene más pena aún. Hasta que un día nos levantamos y nos damos cuenta que solo le deseamos lo mejor, que asumimos que no podemos volver atrás. Y... aunque aún nos duele... pasa la bendita resignación y de allí en adelante, tratamos de no cometer los mismos errores que nos hicieron perder a aquella persona, seremos más cuidadosas... más serenas.
Somos humanos y por lo tanto, imperfectos. Solo debemos aprender a ser mejores personas, a dar lo mejor de nosotros mismos sin importar los resultados. Mas vale dar mucho y saber que lo has dado, a no dar y después quejarte de lo que te ha pasado.
Seamos felices y que nuestro corazón no albergue rencores, que la vida se encarga de todo aquello. Por eso... todo el mundo se merece una oportunidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)